La importancia de comprender nuestra sexualidad

Analizando el rol de la sexualidad en el desarrollo personal y sus efectos en relaciones heterosexuales.

La sexualidad es un tópico amplio que abarca una gran diversidad de factores en la vida de todos. Es determinante en el proceso donde el individuo se descubre a sí mismo y establece relaciones con otros. Consecuentemente, al jugar un rol primordial en el desarrollo individual, es imperativo comprender las lecciones que presenta.

Para experimentar un bienestar pleno es integral ser conscientes de nuestra sexualidad, analizarla, y tomar el control. Al entender activamente los patrones que se presentan en nuestras relaciones amistosas y románticas, la persona adquiere una poderosa herramienta de autodesarrollo, que además de asistirle en generar relaciones más sanas y consolidadas, también logrará prevenir dolencias físicas y emocionales. 

Pero, ¿realmente qué es la sexualidad y para qué sirve?

El proceso de individuación y la sexualidad

Este concepto, definido desde la psicología junguiana, es el proceso que describe cada etapa que una persona normalmente experimenta para alcanzar el máximo desarrollo personal físico, espiritual y el sentido de individualidad para poder experimentar una vida equilibrada y estable. Cada etapa requiere ciertas experiencias que, al completarlas exitosamente, le darán al individuo la sensación del ser y la capacidad de diferenciarse a nivel personal de su entorno. 

Una persona que haya atravesado un proceso de individuación sano, tendrá libertad emocional, espiritual, relaciones interpersonales establecidas y saludables y una capacidad de autoconocimiento extenso y en continuo desarrollo.  

El rol de la sexualidad durante la individuación es primordial. Una de las funciones más importantes que cumple empieza durante la pubertad y adolescencia. En esta etapa el individuo despierta deseos sexuales, especialmente a nivel hormonal. Estos impulsos que aparecen repentinamente y toman importancia con rapidez, generan la necesidad de expandir el contexto emocional y buscar oportunidades para que el individuo logre establecer relaciones emocionales de igual o mayor importancia a aquellas en su núcleo familiar en otros contextos. Es en esta etapa cuando las amistades se solidifican, profundizan y los primeros intereses románticos aparecen.  

A nivel subconsciente lo que ocurre es que, con la aparición de los primeros impulsos sexuales, el eje emocional pasa de estar dentro de la familia, y se proyecta hacia afuera en busca de experiencias complementarias que completen la formación. Es decir, buscamos atraer y conectar con otros individuos que nos provean con experiencias que no estuvieron presentes durante nuestros primeros años de vida.

En otras palabras, una de las maneras en las que buscamos a otros es por la medida en la que nos vemos reflejados a nosotros mismos en ellos, y como el otro nos percibe. Si este individuo nos provee una fuerte proyección de nosotros mismos y, adicionalmente, demuestra características diferentes que pueden enriquecer nuestras experiencias y permitir un mejor autodesarrollo, lo normal es que esa persona nos atraiga.

 

Estas relaciones amistosas y románticas que empezamos a formar nos dan la oportunidad de conocer nuestro carácter. Aquí es donde un individuo puede descubrir si es celoso, controlador o manipulador, definiendo su personalidad y cómo lidia con otras personas. Al no tener la oportunidad de realizar este autodescubrimiento dentro de nuestra familia con facilidad, entonces nuestra sexualidad se encarga de infundirnos la necesidad de salir en busca de estas experiencias. En términos más simples, la sexualidad lo que hace es sacarnos de casa, y que nuestro interés primo pase de ser nuestros padres a otra persona. La fuerza primordial que impulsa este cambio es el deseo sexual, donde permitimos que una persona externa a nuestro núcleo, ingrese y conozca nuestras facetas más íntimas.

 

Si un individuo consigue con éxito atravesar esta primera etapa de su sexualidad, facilita su capacidad de construir relaciones más saludables en entornos externos. Entornos que se pueden manifestar en contextos profesionales, educativos, y por supuesto, personales. Si, por otro lado, el transitar de esta etapa se vive con trabas, entonces el individuo tendrá mayor dificultad para establecer esos círculos íntimos fuera de su núcleo familiar. Consecuentemente este individuo será más vulnerable, se enfrentará a mayores retos y posiblemente desarrolle una pseudo dependencia subconsciente hacia el hogar y la familia. 

 

Con esto en mente, es posible entender por qué en esta primera aparición de nuestra sexualidad establecemos ciertas relaciones con arquetipos específicos. Como Mary Kim Christy establece en su tesis del 2002: “[…] cuanto más se parecía una pareja al yo ideal del individuo, más le gustaba y amaba a esa pareja y se reportaba más satisfacción con la relación. Se encontró que estos patrones eran especialmente fuertes para las personas con grandes discrepancias entre su autoconcepto real y su yo ideal. Para estos sujetos, la complementariedad de rasgos en la pareja parecía tener una importancia central en los sentimientos hacia la misma”. Por ejemplo, si en el contexto familiar de un individuo había una respuestas negativas a la agresividad, la capacidad de pensar por uno mismo, omitir los sentimientos de los demás y se veía envuelto en un entorno de descuido, es bastante probable que dichos rasgos puedan generar un interés romántico en esa persona. Un caso típico de “a las chicas buenas les gustan los chicos malos”. En una relación como esta, la “chica buena” aprende a gestionar sus decisiones y volverse más asertiva, ganando más libertad; el “chico malo” por otro lado gana refuerzo positivo, reconocimiento y un espacio para ser vulnerable. Ambos, subconscientemente, buscaron la capacidad de poseer los atributos del otro y aprender a manejarlos en sí mismos.

 

Cada relación que establecemos en nuestras vidas nos puede dar pistas acerca de nuestras manifestaciones subconscientes. Es sumamente común experimentar patrones en nuestros grupos de amigos donde se presentan los mismos arquetipos (i.e el grupo de amigos actual teniendo personalidades similares y rasgos parecidos con personas de nuestro pasado con las que hemos conectado), o donde no importa que tanto cambie el contexto externo nos acabamos enamorando del mismo personaje (encontrando atributos muy específicos atractivos, haciendo que todos los intereses románticos se parezcan). Adicionalmente, al volvernos conscientes de estos patrones, descubrimos los atributos que nos gustan, los que no, y muchas veces nos permite conocer más sobre lo que realmente buscamos y reducir la discrepancia en cómo lo manifestamos (La diferencia entre lo que quiero ser y lo que soy; Lo que quiero tener y lo que atraigo). 

 

De acuerdo al psicólogo David Corbera, este último fenómeno es sumamente común, especialmente en aquellos individuos que tienen dificultades para encontrar pareja. En estos casos el individuo se percibe de cierta manera, pero manifiesta y expone rasgos completamente distintos. Se pueden percibir como altamente amigables, leales y serviciales, pero realmente suelen demostrar trastornos controladores, celosos y manipuladores. Por este motivo, es importante ser consciente de nuestra sexualidad. Al serlo tendremos la capacidad de comprender qué es lo que nuestro subconsciente nos pide y, consecuentemente, comprendernos a nosotros mismos de una manera más integral, dándonos las herramientas y control necesario para construir una vida plena y saludable. 

 

Naturalmente, las formas que toman estas proyecciones en las personas que rodean a un individuo pueden variar enormemente en base a una infinidad de factores, entre ellos sus experiencias previas. Por ende, es muy valioso ser una persona con la capacidad de ser observador con aquellos que le rodean, evaluar qué aspectos aportan a su vida e identificar el motivo de por qué le atraen (no solo de manera romántica, pero en rasgos que admira e incluso en amistades), y en adición, realizar el mismo ejercicio consigo mismo. Esto puede resultar en aprendizajes muy valiosos que acelerarán su autodesarrollo de manera exponencial, y evitará que repita lecciones que no ha podido identificar en su momento (Infidelidades, patrones de atracción, etc.).

 

Con esto en mente, es posible que hayas identificado patrones en tu vida e incluso esbozar algunos conflictos subconscientes de tu sexualidad.

Los efectos de desconectarte de tu sexualidad

Cuando no estamos en sintonía con nuestra sexualidad, la rechazamos, ignoramos o desafiamos, generamos una disonancia que se manifiesta en problemas como la dificultad para encontrar pareja, relaciones abusivas o tóxicas, infidelidades, problemas con el compromiso o, a nivel fisiológico trastornos como el vaginismo, la disfunción eréctil, impotencia, anaorgasmia, asexualidad, o insatisfaccion general.

 

Lo interesante en este ámbito es que según teorías de la medicina integrativa, psicología e incluso disciplinas esotéricas, estos trastornos físicos pueden ser la manifestación subconsciente de afecciones emocionales o cognitivas. La función de dichas manifestaciones es que el individuo tome conciencia de sus detonantes, y tome acción con el fin de solucionarlas. Es decir, la manifestación de muchos de estos trastornos, al dificultar que el individuo salga a contextos sociales y sexuales externos, lo obliga a observar y solucionar conflictos actuales. En el caso del vaginismo, por ejemplo, sus detonantes no fisiológicos más comunes suelen ser el miedo al rechazo, desconfianza, traumas durante la infancia, abandono o ausencia de los padres, invasiones a la privacidad e intimidad, etc.

 

Al tener un bloqueo en la sexualidad, es muy probable que la persona experimente problemas relacionados a la independencia física y emocional del entorno familiar, la percepción de libertad o ausencia de ella, e inclusive una falta de autonomía. Estos problemas se manifiestan como un bloqueo hacia el mundo. Es un encierro que obliga al individuo a solucionar problemas familiares, de hogar o percepciones de los mismos. Por ejemplo, una sexualidad conflictiva puede verse en relaciones  tóxicas o abusivas, amistades manipuladoras, individuos con baja autoestima, y un sinfín de problemas que pueden desembocar en enfermedades y aflicciones más severas. 

 

Una distorsión cognitiva muy común son las fidelidades familiares. Estas son aquellas relaciones que generan la percepción de lealtades, por ejemplo, la sensación de no poder “abandonar” a cierto miembro de nuestra familia, la sensación de tener que proteger, o esperar a que algún conflicto se resuelva antes de poder tener la posibilidad de hacer nuestra vida. Los individuos que sufren de estas fidelidades suelen encontrar parejas con dinámicas de dependencia, y se percibe la necesidad de sobreproteger, cambiar, educar, etc. Todos rasgos de una relación no saludable, ya que se estaría supliendo el rol de un pariente y no el de la pareja. Hay que destacar que estas son percepciones, consecuentemente no significa que para solucionar el conflicto cognitivo haya que literalmente abandonar o dejar de cuidar de alguien. Todo lo contrario, significa entender que la manera que percibimos esa relación no es sana. 

 

Por ese motivo, si se abordan estos temas de manera introspectiva, es posible que muchos de estos trastornos se puedan sanar sin necesidad de enfrentamientos directos con la familia.

 

Lo más interesante de estas percepciones es que generan paralelismos en la vida del individuo que, en caso de no sanar, seguirán manifestándose. Si volvemos al ejemplo de sentir que hay que proteger o ayudar a algún miembro de la familia, puede que, incluso cuando este familiar ya no esté presente, la misma dinámica se repita en el trabajo con compañeros que exigen mucho del individuo, o con jefes controladores y abusivos, parejas manipuladoras, etc. Todas las instancias que replican las mismas sensaciones, ya que al final, es lo que atraemos a nivel subconsciente. 

 

David Corbera dice que, en su experiencia, muchas personas en la actualidad padecen de estas circunstancias, y por ende sienten que no tienen el control de con quién se relacionan y de qué manera, dando lugar a comportamientos manipuladores. Estos, en el contexto de una relación son preocupantes ya que son el precedente para la violencia física y emocional.

 

Si consideramos un punto de vista externo, intimar con una persona controladora que no es consciente de ello es sumamente agotador y potencialmente peligroso. Una persona sin control sobre su interior hace que sea imposible que una tercera persona ingrese y forme una relación sana. Lo más frustrante para estos individuos es que muchos piensan que si tan solo tuvieran una relación con una persona que les diera una oportunidad para intimar, muchos de sus problemas se solucionarían por su cuenta. La realidad es que una persona con esas capacidades de sanación jamás se acercará de esa manera a aquellos en estas situaciones. En cambio, lo que atraen suele ser tóxico y doloroso. 

 

Resumiendo, si interrumpimos nuestra sexualidad, interrumpimos nuestra capacidad de conectarnos con el mundo y, consecuentemente, interrumpiendo nuestro proceso de individuación. Sin una sexualidad saludable es imposible conocerse a uno mismo plenamente. Es esencial reconocer que el mayor valor que ofrecen las relaciones significativas con otros es el autodescubrimiento. 

 

Las peligrosas tendencias modernas

Actualmente, el mundo está experimentando una crisis en torno a la sexualidad. Existe un deterioro en el desarrollo sexual de las personas, y por consecuencia en la calidad de muchos como individuos. Recordemos que una sexualidad limitada afecta directamente al desarrollo de una persona.

 

Hoy en día, aproximadamente un 45% de mujeres y entre 20 y 30% de hombres presenta alguna disfunción sexual, y este número aumenta con la edad; ≈25% de hombres y ≈40% de mujeres sufre de deseo sexual hipoactivo (falta de interés sexual) y a nivel general existe una mayor tendencia en trastornos de excitación sexual, orgasmo e incluso de dolor durante el sexo. 

 

Uno de los factores que puede explicar la diferencia entre hombres y mujeres es la tendencia en crecimiento de la mujer heterosexual a resistir al hombre, o rasgos generalmente masculinos a nivel sexual. Esto se puede ver gracias a que muchas mujeres modernas asumen energías masculinas en su propio desarrollo. 

 

En Winky podemos afirmar con nuestra experiencia como muchas mujeres demuestran una personalidad robusta, dominante, cautelosa y competitiva en su día a día, sin embargo, a nivel sexual prefieren a una pareja que pueda ofrecerles ese perfil y que de esa manera no tengan que asumir ese rol en sí mismas. Creemos que estas mujeres, a pesar de sentir que es positivo tener esa capacidad para valerse por sí mismas, a la hora de elegir pareja se suelen inclinar a una persona que les pueda cortejar y ofrecer estas cualidades, de manera que en la relación tengan el espacio para sentirse más femeninas. Sin embargo, muchas mujeres que presentan estas características de manera extrema, a pesar de ser más exitosas a nivel profesional, pueden ser susceptibles a una resistencia a la apertura sexual, dificultando la formación de una pareja sana. 

 

La consecuencia de esto es que muchas mujeres cumplen con el rol energético femenino, pero también el masculino. Por lo tanto, a la hora de buscar una relación heterosexual, existe ya una predisposición y resistencia. Esto no quiere decir que las mujeres con estos rasgos están haciendo algo negativo, ya que muchas de estas características surgen por historias personales o familiares de abusos, abandonos, violencia, o en general experiencias negativas en las relaciones y el sexo. El problema es que realizan una compensación del rol masculino como un método defensivo. Esto forma el espacio y la frecuencia donde, por la estancia defensiva que mantienen, deciden buscar hombres con un bajo apetito sexual, poco confrontativos y casi sumisos con la idea de evitar enfrentamientos de cualquier tipo. Stephen Hedger, un consejero matrimonial dice: “Es importante entender que las mujeres que se vuelven masculinas y autoprotectoras no son el problema. El problema es si ella siente que tiene que vivir allí para estar segura o si se ha quedado atrapada allí sin saberlo. Cuando una mujer femenina se queda atrapada en la energía masculina, verá a su esposo como controlador o débil, como un matón u otro niño al que cuidar.” Estableciendo así relaciones íntimas con bases poco saludables que vuelven improbable que persistan a largo plazo.

 

Por el lado de los hombres, las manifestaciones sexuales y sus consecuencias suelen ser más agravantes. Como tendencia general, hay una reducción de testosterona y cantidad de esperma en los últimos años. Los adolescentes hoy en día tienen menos de la mitad de los espermatozoides en comparación con dos generaciones atrás. En Estados Unidos, el recuento de espermatozoides promedio se reduce un 1.5% cada año. 

 

En Winky asociamos este declive a tendencias modernas e instituciones sociales que ‘castran’ psicológicamente a los hombres. Roger Horrocks en su artículo ‘Masculinity in Crisis’ de 1994 describe: “La masculinidad como la conocemos en nuestra sociedad requiere tal identidad autodestructiva, una profunda abnegación masoquista, una encogimiento del yo, un giro lejos de áreas enteras de la vida, que el hombre que obedece a las demandas de la masculinidad se ha vuelto solo medio humano. Horrocks añade desde sus experiencias en consulta, muchos hombres esbozan como “para convertirse en el hombre que se suponía que debía ser, tuve que destruir mi mayor lado vulnerable, mi sensibilidad, mi feminidad, mi creatividad, y también tuve que pretender ser más o menos poderoso de lo que me siento.

 

Esta tendencia es sumamente peligrosa y tiene como resultado una distorsión de la energía masculina que genera hombres tóxicos y en desconexión con su interior o, por el otro lado, una feminización de la energía masculina. Esto en jóvenes y adolescentes genera una culpabilidad inherente por ser hombres y crea un enorme nido de inseguridades e incertidumbres. El resultado son hombres que desconocen expectativas femeninas y se les hace sumamente complicado administrar de manera saludable interacciones o relaciones íntimas. 

 

Sin embargo, esto no tiene como objetivo justificar que al haber mayor testosterona en generaciones anteriores haya existido una masculinidad más sana. Al contrario, nos indica que el problema va mucho más atrás, donde pasamos de una masculinidad desmedida que ha hecho daño a la feminidad y generado situaciones de peligro, violencia, abuso y control indeseables y que no se deberían de repetir; a una demonización y castración que con el pasar de los años se vuelve más preocupante. Esto ha sido uno de los mayores detonantes que han generado que las mujeres modernas decidan compensar ese lado masculino y ser mucho más defensivas en torno a la sexualidad; al igual que en los hombres generando una predisposición de trastornos sexuales, algunos ya mencionados. 

 

La castración de la masculinidad, y la feminización de la misma sin embargo, no tiene un resultado positivo. Esto porque la masculinidad y el conjunto de impulsos biológicos no van a desaparecer. Pues, al final, y no solo en el ámbito sexual, las energías a las que se resisten y rechazan, perduran. Por lo tanto, el producto de esta castración, es una manifestación de la masculinidad más perversa y hostil. Generando un bucle donde la masculinidad es rechazada y suprimida por el miedo a situaciones de violencia y abuso, pero abriendo el ambiente donde individuos con estas características e intenciones prevalecen y se potencian. 

 

Los individuos con energía masculina deben tomar conciencia y recuperar los valores positivos de la sexualidad masculina. Evitar tomar un perfil masculino energéticamente castrado o mucho peor uno tóxico y abusivo y buscar el perfil de la fortaleza, competencia, responsabilidad, tolerancia a la frustración y regulación emocional balanceada. 

 

Si un hombre rechaza la búsqueda de una masculinidad saludable con atributos similares, también nulifica que estos se presenten en una relación y por ende generando muchas de las situaciones que se pueden ver el dia de hoy: Padres que abandonan a sus hijos al verse frustrados por la responsabilidad; hombres con problemas de compromiso cuyo único objetivo es satisfacer sus impulsos sexuales físicos; hombres con la ausencia de madurez para solucionar conflictos, en casos recurriendo a la violencia como único recurso; falta de liderazgo, decisión, ambición y determinación; y muchos otros casos que seguro que basado en sus experiencias propias se habrán encontrado. 

 

Esto deja a muchas mujeres con la opción de elegir al hombre con atributos tóxicos, u hombres pasivos. Perfiles limitados con carencia de balance o capacidad para realmente satisfacer las necesidades a largo plazo en una relación de pareja saludable. Se puede ver la ausencia de estos atributos en parejas que se separan después de los pocos meses al aprender que el otro buscaba únicamente seguir un impulso sexual y no comprometerse, relaciones de insatisfacción y aburrimiento, infidelidades o manipulaciones. Esto deja a la mujer con la responsabilidad de suplir por ambos en una relación, y lo peor de todo, cargar con toda la responsabilidad familiar ellas solas. 

 

En adición, esto ha producido un conflicto moderno donde muchos hombres buscan una relación para reafirmar su masculinidad con la mujer y el sexo. Un hombre NO debería acudir hacia una mujer para encontrar su fortaleza o masculinidad; tendría que ir hacia una mujer para ofrecérsela. Esto es lo que permite que dentro de la relación el hombre pueda ofrecer esos atributos positivos, porque no los va a descubrir, si no que ya los posee y los provee. 

 

Es aquí donde surge el típico caso de hombres que presumen sus encuentros sexuales, ya que sienten que a través de ellos reafirman su masculinidad, dejando a la mujer en un espacio donde se sienten usadas. Consecuencia natural de un acto donde no se busca intimar, si no reafirmar una identidad y conseguir algo. Con esto en mente, solo es natural que muchas mujeres pierdan interés sexual y se encierren. 

 

Esto tampoco significa que se tiene que ser perfecto antes de ingresar a una relación. Naturalmente existen procesos que se desarrollan dentro de la misma, recordemos que la sexualidad nos sirve para el autodescubrimiento. Lo que no se debe hacer es ingresar a una relación con la única intención de encontrar validación y apaciguar inseguridades e insatisfacciones. 

 

Aquí es donde también se le atribuye a la mujer la responsabilidad de discernir con claridad a quién premia con su sexo. Es fundamental entonces entender la importancia del autoestima y el peligro de satisfacerse con cualquiera. 

 

Si como individuos contribuimos a la prevalencia de prácticas sexuales que no contribuyen nada positivo a largo y mediano plazo dentro de nuestro desarrollo personal, estamos asumiendo la responsabilidad de una desestabilización a un desarrollo de un estilo de vida pleno en nosotros mismos y en nuestras familias. 

 

Seguro que a estas alturas has podido identificar que dentro de tu propia sexualidad existen situaciones como las mencionadas, que en alguna ocasión te habrán generado frustración o dolor. También es posible que no te hayas dado cuenta que estás en una situación perjudicial para tu autodesarrollo. 

 

Es precisamente este el motivo por el cual en Winky nuestra misión y visión toman como base fundamental estos conocimientos para desarrollar una sexualidad plena y saludable. Con esto, nuestra marca se enfoca en cómo podemos ayudar y apoyar a individuos, especialmente sabiendo que navegar la sexualidad puede ser un reto para muchos. Nuestra estrategia es conseguir relaciones sanas, sin importar las dinámicas específicas que contengan, y compartir información para facilitar esto. 

 

Como reflexión, es importante que hagamos las preguntas adecuadas para llegar a la consciencia y entender que nuestra sexualidad y relaciones no se presentan fortuitamente. Queremos fomentar la observación de nosotros mismos, ser más perceptivos de nuestros impulsos sexuales y tener la capacidad de identificar sus orígenes. Hacer preguntas como:

  • ¿Qué puedo aprender aquí? 
  • ¿Esto realmente me beneficiará? 
  • ¿Realmente deseo una pareja? ¿Por qué?  

Es un buen primer paso para eventualmente elevar el entendimiento de nosotros mismos y así atraer y mantener relaciones más sanas.

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